Jonatan Jurado Jurado

La semana pasada fui a comer con una persona que trabaja para Grupo México. Dentro de la charla que mantuvimos salió el tema de las utilidades pues las estaban entregando en casi todas las empresas. Me platicó con mucha alegría que había recibido $220,000 pesos. No me sorprendió porque su trabajo se enfoca en un área de RRPP de la empresa y estas empresas conocen la rentabilidad de invertir en comunicación. 

Aunque son más que antes las compañías que como Grupo México invierten en programas de relaciones públicas; algunos negocios todavía consideran que no son lo suficientemente grandes para contratar un servicio de comunicación y relaciones públicas o que simplemente cuando contrataron a un publirrelacionista, no hacía su trabajo. 

Debido a esto, en esta ocasión quiero explicar qué es y que no es un publirrelacionista. Primeramente, se tiene la idea de que un publirrelacionista tiene que ser mujer. La realidad es, que desde Scott Cutlip, Ivy Lee, Edward Bernays, hasta el corporativismo medieval y los estudios de la persuasión en la Grecia Clásica, han sido más los hombres que investigan este campo. No significa que las mujeres no sean capaces, sino que no es exclusivo de un sexo. La lectura anterior ponía un ejemplo de una de las mayores expertas en RRPP del país, Lourdes Rosales, coordinadora de RRPP de la Universidad Panamericana. Otro ejemplo es el de Olga Oro, expresidente del PRORP (Asociación de Profesionales en Relaciones Públicas) y CEO de Mex PR Digital.

Esta idea de que las RRPP tienen que ser ejercidas por mujeres tiene un sesgo machista que afecta también a los hombres. Digo machista pues se cree que un publirrelacionista es una edecán, modelo, con excelente presentación física, facilidad de palabra, capacidad para organizar cocteles, cenas, bailes y que, a través de su mágico carisma y la promoción, dará una buena imagen de la empresa cuando sirve café a la mesa de inversionistas. Estos son asistentes, no publirrelacionistas. A veces, se contrata a personas físicamente atractivas bajo el nombre de “RP” para que promuevan un bar, restaurante, club nocturno, casino o gimnasio. Tampoco son publirrelacionistas sino promotores. 

Por otro lado, se tiene la idea de que comunicación organizacional y RRPP es un departamento de quejas. Esto le compete a RRHH cuando se trata de comunicación interna y a la recepción, valga la redundancia, la recepción de quejas por parte de los clientes. RRPP diseñará la estrategia cuando las quejas se conviertan en un problema de comunicación entre la organización y sus públicos. 

Algunos reclutadores dicen buscar publirrelacionistas, cuando en realidad buscan agentes de ventas. La estrategia de ventas le corresponde al departamento de MKT. Si bien debe auxiliarse por un asesor de RRPP que anticipe las tendencias, el cambaceo no es trabajo de un especialista de las relaciones públicas. 

Vale la pena darse una vuelta por OCC o LinkedIn e insertar “Relaciones Públicas” para verificar el erróneo concepto que los reclutadores tienen de un asesor de relaciones públicas. 

Por las razones anteriores, a veces creemos que el RRPP no sabe cómo hacer su trabajo, cuando en realidad sí sabe. Pero, ¿qué hace un RRPP? Básicamente proyecta mediante técnicas de comunicación a la institución; crea programas de intervención planificados mediante investigación, seguimiento y evaluación, acorde a necesidades reales; valora los públicos con quienes tiene relación, y propone soluciones objetivas ante los problemas. Por lo que un experto de esta área debe ser innovador, extrovertido y tener pensamiento crítico-creativo, su función es de tipo gerencial y no de tercera categoría.

Debido a la importancia que tiene el área de Relaciones Públicas, cuando contrates un servicio de consultoría de RRPP o un gerente de RRPP, recuerda que la cultura global se transforma día con día sin importar si tienes un PyME o un corporativo trasnacional, por lo que es conveniente tomar a consideración lo siguiente: 

El publirrelacionista debe tener pensamiento estratégico, hacer un análisis serio de la situación de la empresa y con base a su investigación, elaborar un plan de trabajo con posibles soluciones reales y objetivas. Más que ser un informador, debe ser un comunicador que considere la participación activa de los públicos internos y externos. Es necesario que conozca el uso de diversas plataformas, desde las tradicionales hasta las digitales y cómo implementar campañas dirigidas a la acción. Cuando el RRPP presente el plan de intervención de comunicación interna habrá de considerar las necesidades de los empleados (personales y familiares), las necesidades de la mesa directiva y también de los asesores. En cuanto a la comunicación externa, habrá de equilibrar la proyección con los medios, las autoridades, sus clientes y también sus proveedores. Pero sobre todo un gerente de RRPP debe ser muy honesto y transparente a la hora de hacer su análisis, el cual, deberá ser lo más riguroso en la medida de lo posible.

 

Fuentes de consulta: 

Barquero, J. & Barquero M. (2003). Manual de Relaciones Públicas: Comunicación y Publicidad. España. Gestión. 

Maraboto, M. (2014). ¿Cómo debe ser el publirrelacionista del siglo XXI? Forbes.Negocios. Agosto 19. Recuperado el 30 de junio de 2019 en: https://www.forbes.com.mx/como-debe-ser-el-publirrelacionista-del-siglo-xxi/