Un migrante de origen hondureño murió en las aguas del Río Bravo cuando, en compañía de su hijo de cinco años y otros centroamericanos, se animó a cruzar para tratar de llegar a los Estados Unidos.

En un informe emitido por la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas, el deceso fue notificado ayer a las 00:35 horas a la altura de la presa internacional Anzalduas, en Reynosa.

Al llegar los policías encontraron en tierra firme el cadáver de una persona del sexo masculino y el cual estaba pegado a una malla ciclónica. Vestía camisa color café, pantalón de mezclilla azul y zapatos negros. Su piel era aperlada, cabello corto y barba de candado.

Por su parte, personal de Protección Civil atendía a un niño de cinco años de edad que les aseguro ser hijo del fallecido.

En las investigaciones supieron que un grupo de migrantes había decidido cruzar el río Bravo por la madrugada para aprovechar la oscuridad y optaron por hacerlo del lado de la presa Anzalduas.

Sin embargo, el hombre sucumbió mientras que el niño alcanzo a ponerse a salvo.

Las autoridades investigan si el migrante murió ahogado o tal vez por una descarga eléctrica debido a que en las compuertas de la presa fueron colocados cables de alta tensión por parte de las autoridades estadunidenses.

Una vez que la Unidad General de Investigación en turno tomó conocimiento, el cuerpo fue llevado al Semefo.

El niño fue recogido por el DIF municipal y lo dejaron en el Centro de Atención al Menor Fronterizo (CAMEF).

Sobre ello, el vocero del DIF estatal, Ignacio Aceves, dijo tener conocimiento que la Secretaria de Relaciones Exteriores inició dialogo con el consulado de Honduras para notificarles lo ocurrido.