Vamos para casi el mes de reuniones de funcionarios de medio pelo con representantes de los productores chihuahuenses usuarios del agua de las presas locales. Que sí cierran las compuertas, que si no, donde el senador Cruz ofreció que se cerrarían y desapareció, mientras que las autoridades estatales, municipales y los partidos políticos y grillos estatales, ¡oh sorpresa!, todos calladitos.

Me pregunto, ¿por qué no aparece en la negociación el superdelegado en Chihuahua de AMLO, Juan Carlos Loera?, y ¿qué me dicen del diputado Bazán?, así como toda la pléyade de “defensores chihuahuenses morenos”. ¿Por qué se hicieron hormiguitas?, donde surge la duda si el Sr. Alcántar, dirigente de la Asociación Estatal de Usuarios de Riego, realmente no sabrá que debido al tratado internacional de aguas con EU firmado en 1944 y prolongado por otros nueve años en 2017, se le tienen que entregar a EU de las cuencas de los ríos que surten al río Bravo, como mínimo 431 millones de litros anuales, llueva o no.

Lo lógico y razonable hubiera sido que en septiembre de 2017 cuando se firmó el acta número 323, donde se prolongó por otros nueve años el tratado, los representantes y dirigentes de las organizaciones de productores agropecuarios de Chihuahua, pues se hubieran puesto listos, hubieran protestado y hubieran marchado a la Ciudad de México, para que a Estados Unidos ya no se le garantizaran 400 millones de litros anuales, sino que se repartieran porcentajes del agua almacenada, para no quebrar a los productores chihuahuenses.

En esta crisis y tragedia para que hubiera un mínimo de seriedad, implicaría que la mesa de negociación con Conagua hubiera un representante de Relaciones Exteriores y altos funcionarios federales morenos, porque al final del día cualquier reducción del volumen de agua comprometido con Estados Unidos, implicará un conflicto diplomático internacional.

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Otro de los argumentos de los incompetentes representantes de los productores, es que el agua que se saca de las presas, al pasar por otros estados, pues los productores le meten el popote, de tal manera que para cumplirle a los gringos se necesita vaciar más agua, porque los ladinos mexicanos de otros estados hacen de las suyas, situación que prácticamente nadie puede controlar.

La angustia anual de los productores chihuahuenses, saber si habrá suficiente agua en las presas para cumplirle a EU y que quede para los cultivos, las huertas y el ganado, obedece al "cambio climático". Mis estimados productores, entre más tarden en tener líderes no sólo representantes, para organizarse y obligar a AMLO a renegociar con Trump el tratado de aguas y límites, mayores riesgos, incertidumbre y sufrimiento enfrentarán sus tierras, su economía y sus familias.