El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, llamó el sábado a Rusia y Arabia Saudita a alcanzar un acuerdo pronto y poner fin a la caída de los precios del crudo, que han tocado mínimos en casi dos décadas.


México y otros países han visto cómo los precios de sus exportaciones petroleras se han desplomado en las últimas semanas, después de que la epidemia de coronavirus erosionó la demanda y los principales productores de petróleo no lograron ponerse de acuerdo sobre cómo responder.


“Si hay una pandemia que afecta desde luego que está impactando en la economía. ¿Cómo no llegar a un acuerdo entre Rusia y Arabia para no provocar la caída en el precio del petróleo y profundizar más la crisis?”, dijo el mandatario mexicano en una conferencia de prensa.


“¿Dónde está la responsabilidad para con la humanidad, dónde está la fraternidad universal, dónde están los llamados jefes de Estado?”, añadió.


La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados está trabajando en un recorte de producción sin precedentes equivalente a cerca del 10% del suministro mundial, o 10 millones de barriles por día, que ayude a frenar el exceso de oferta y la caída de los precios.


Sin embargo, el sábado, fuentes dijeron que la OPEP y Rusia aplazaron una reunión prevista para el lunes hasta más tarde en la próxima semana, mientras se intensificaba el choque entre Moscú y Arabia Saudita sobre quién es el culpable del desplome de los precios del crudo.


El aplazamiento de la reunión se produjo pese a la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que la OPEP y sus aliados, grupo conocido como OPEP+, estabilicen de forma urgente los mercados petroleros mundiales.


“¿Que no podían esperar?”, se preguntó López Obrador sobre la guerra de precios entre los dos gigantes productores de crudo. “¿Por qué ahora?”.

En medio del llamado del presidente, la secretaria de Energía de México, Rocío Nahle, dijo a Reuters el viernes que el país seguirá adelante con sus planes de inversión y de aumento de producción de crudo de la estatal Pemex, pues considera que el colapso en el mercado petrolero global no será permanente y no amerita un cambio de estrategia.