Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en volver a la normalidad y abogó por una cumbre del G7 presencial, mientras en el continente no paran de aumentar los muertos por el coronavirus, especialmente en Brasil.


Criticado por su gestión de la crisis y por su empecinamiento en reabrir la economía de su país meses antes de las elecciones presidenciales, Trump sugirió el miércoles que la cumbre del G7 prevista en junio en Camp David, al norte de Washington, se haga presencialmente en lugar de por videoconferencia, tal y como estaba programada.


Sería un símbolo maravilloso para todo el mundo. ¡Normalización¡, tuiteó.


Las palabras de Trump provocaron reacciones de cautela de varios líderes del G7 en la que supeditaban su presencia a las condiciones sanitarias y a las recomendaciones de los expertos.

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El optimismo del mandatario estadounidense contrasta con la situación en su país, el más afectado en el mundo en número de contagiados y muertes.


La Universidad Johns Hopkins anunció el miércoles por la noche más de 1.500 nuevas muertes en 24 horas, lo que eleva el total a más de 93.400 fallecidos y 1,55 millones de infectados.


Después de superar varias veces las 2.000 muertes diarias entre principios de abril y mayo, Estados Unidos no ha cruzado esta barrera desde hace diez.


La pandemia ha matado a más de 326.000 personas en el mundo, según un recuento de AFP de fuentes oficiales. Más de una de cada cuatro muertes se ha registrado en Estados Unidos.


El número de contagiados en el mundo se acerca a los cinco millones, pero muchos expertos consideran que estas cifras son más bajas que la realidad.