Las largas peroratas del presidente Trump y su comportamiento aparentemente errático la semana pasada, que algunos médicos creen que podría haber sido impulsado por su uso de dexametasona, un esteroide para tratar el Covid-19, renovaron un debate de largo tiempo entre los expertos en seguridad nacional sobre si es hora de retirar uno de los primeros inventos de la Guerra Fría: la autoridad ilimitada del presidente para lanzar armas nucleares.

Trump ha amenazado públicamente con el uso de estas armas solo una vez en su presidencia, durante su primer enfrentamiento con Corea del Norte en 2017. Pero fue su decisión de no invocar la Enmienda 25 y entregar el control al vicepresidente Mike Pence la semana pasada que ha generado preocupación dentro y fuera del gobierno.

Entre los que durante mucho tiempo han defendido la necesidad de repensar los poderes de "autoridad exclusiva" de los presidentes se encuentran el exsecretario de Defensa William J. Perry, considerado el decano de los estrategas nucleares estadounidenses, que ha citado la fragilidad de una cadena de control de armas nucleares y el temor que puede estar sujeto a errores de juicio o no hacer las preguntas correctas bajo la presión de una advertencia de un ataque entrante.

Los críticos de Trump han cuestionado durante mucho tiempo si sus declaraciones y contradicciones impredecibles representan un peligro nuclear. Pero las preocupaciones planteadas la semana pasada fueron algo diferentes: si un presidente que toma medicamentos que alteran el estado de ánimo podría determinar si una alerta nuclear es una falsa alarma.

Esa pregunta es nueva. El Comando Estratégico del ejército a menudo lleva a cabo simulacros que simulan evidencia real pero no concluyente de que Estados Unidos puede estar bajo ataque nuclear. Tales simulaciones llevan a casa la realidad de que incluso un presidente que haga todas las preguntas correctas podría cometer un error. Pero rara vez simulan lo que sucedería si el juicio del presidente se viera afectado.

"Una crisis nuclear puede ocurrir en cualquier momento", señaló la semana pasada en un artículo de opinión Tom Z. Collina, director de políticas del Fondo Ploughshares, un grupo privado que busca desactivar las amenazas nucleares. "Si tal crisis ocurre cuando el pensamiento de un presidente se ve comprometido por cualquier motivo", agregó, "los resultados podrían ser catastróficos".