Tres semanas después de un espectáculo de debate definido por abucheos y fuertes ataques personales, Joe Biden y el presidente Donald Trump se reunirán hoy nuevamente en la última gran oportunidad en horario estelar para que Trump intente cambiar la trayectoria de la contienda antes del día de las elecciones.

A los republicanos les gustaría ver al presidente ofrecer una visión afirmativa del país y establecer contrastes políticos con Biden, en términos que resuenen con los pocos votantes indecisos que quedan. Pero Trump, con su historial de indisciplina e invectiva, ha luchado por definir a Biden este año, y se le está acabando el tiempo.

El debate se produce 12 días antes del día de las elecciones, ya que muchos estadounidenses ya han emitido sus votos y las encuestas muestran que el presidente va a la zaga a nivel nacional y enfrenta votaciones reñidas, incluso en estados que ganó cómodamente hace cuatro años.

Los asesores de Trump esperan que pueda meterse bajo la piel de Biden hoy en el debate en Nashville, Tennessee, que comenzará a las 9 p.m. tiempo del Este (7 pm en El Paso). Pero también han instado al presidente a que no interrumpa a Biden repetidamente, después de un primer enfrentamiento en el que Trump constantemente acosaba a su rival, y Biden le decía que se “callara”, mientras la noche se escapaba del control para el moderador.

El presidente ha señalado que tiene la intención de centrarse en el hijo de Biden, Hunter, y sus tratos comerciales, después de un informe sin fundamento del New York Post sobre ese tema. Pero algunos asesores temen que no podrá controlarse y atacará al joven Biden de una manera que genere simpatía por la familia Biden, una dinámica que se desarrolló en el primer debate, cuando Trump se burló de la historia de Hunter Biden de luchar contra la adicción a las drogas.

“El presidente, para tener un debate exitoso, tiene que pasar a la ofensiva sin ser ofensivo”, dijo Brett O’Donnell, un estratega republicano que ha entrenado a candidatos en debates. 

Trump lleva días atacando a la Comisión de Debates Presidenciales, que organiza los eventos, y anunció esta semana que en ocasiones se silenciarían los micrófonos de ambos candidatos, así como de los moderadores que la comisión ha elegido. En una entrevista con “Fox and Friends” el martes por la mañana, el presidente continuó por ese camino, pero sugirió que estaba escuchando a sus asesores por ahora.

Biden, por su parte, está trabajando para proteger su ventaja apoyándose en argumentos que han definido su discurso durante meses: que él es el candidato mejor equipado para sacar a la nación de la pandemia y las consecuencias económicas que la acompañan, y que puede restaurar estabilidad y cierta cordialidad en el Poder Ejecutivo después del turbulento mandato de Trump. Sin embargo, él y su equipo se están preparando para ataques horribles, y algunos aliados esperan que el candidato, que es ferozmente protector con sus hijos, evite enojarse tanto en el escenario que parezca nervioso.