El abogado penalista Miguel Ángel Almanza Álvarez, de 35 años, fue asesinado ayer alrededor de las 11 de la mañana mientras conducía su vehículo Honda Civic sobre la calle Barranco Azul, unos metros antes de la intersección con el bulevar Óscar Flores y en trayecto a la Ciudad Judicial.

El profesionista fungió como representante legal de personas señaladas de pertenecer a la delincuencia organizada, como René Gerardo Garza Santana, alias “El 300”, supuesto líder de una fracción de la agrupación criminal “La Línea”, como indican archivos periodísticos.

“Efectivamente, el licenciado Almanza era un abogado conocido en Juárez; estamos revisando con mucho detenimiento el entorno del tipo de asuntos que manejaba el abogado para saber si eso pudiera ser una de las causas por las cuales hubiese podido ser víctima de esta agresión, que finalmente culminó con su vida”, dijo ayer el fiscal general del estado, César Augusto Peniche, en conferencia de prensa virtual.

“Estamos enterados. Ya tomamos nota, conocimiento; ya están interviniendo las áreas investigadoras para poder obtener toda la evidencia necesaria para poder resolver este lamentable caso”, agregó el funcionario.

Los datos recabados por El Diario agregan que Almanza Álvarez conducía de oriente a poniente sobre la calle Barranco Azul –ubicada al sur de la ciudad–, procedente de la avenida Tecnológico, en el momento en el que, desde una camioneta color blanco, le dispararon en al menos doce ocasiones con un arma corta calibre .40.

El abogado quedó sin vida sobre el asiento del piloto, inclinado ligeramente sobre su lado derecho, mientras que su vehículo quedó sobre la banqueta de la vialidad, impactado contra una barda.

La dirección que llevaba el profesionista fue informada a este medio por uno de sus colegas, que pidió no ser citado por motivos de seguridad.

Información de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) indicó que los agresores habrían huido después de abandonar la camioneta en el cruce de las calles Santa Bárbara y Cuauhtémoc, en la colonia Nuevo Hipódromo, un kilómetro al norte de donde se perpetró el crimen. 

Ahí, de acuerdo con la información de la SSPM, la unidad de la variedad Mercury Mountaineer, color blanco y con las placas 282SAP9, fue localizada por elementos de esa corporación local “inmediatamente” después del asesinato.

“Testigos presenciales señalaron que (los agresores) huyeron en una camioneta con esas características”, dijo Arturo Sandoval, vocero de la SSPM.

“La camioneta fue localizada por elementos de la SSPM que iniciaron con la búsqueda de los presuntos responsables. Fue entregada físicamente en ese lugar a la autoridad investigadora”, agregó el vocero.

De acuerdo con el titular de la Fiscalía General del Estado en la Zona Norte, Jorge Nava, hasta ayer por la tarde no había “vehículos asegurados o personas detenidas por parte de nosotros”.

Uno de los reportes de este medio consignando la representación de Almanza en el caso de “El 300” –detenido por secuestro en 2018– fue difundido el pasado octubre, cuando el abogado “informó que el proceso federal está por concluir debido a que los agentes captores no lograron acreditar la posesión de un fusil de asalto que supuestamente llevaba Garza Santana”.

Publicaciones de 2011 indican que participó también en la defensa de uno de los sentenciados por la masacre de Villas de Salvárcar, en cuyo juicio cuestionó el principal testimonio usado por el Ministerio Público señalando que “la declarante admitió haber perdido la memoria por causa de una herida que recibió en la cabeza” la noche del ataque.

“En México, toda persona tiene derecho a una defensa técnica y adecuada, y siendo la impartición de justicia una actividad esencial, los abogados estamos obligados a proporcionar esta actividad para la ciudadanía”, dijo ayer José Armando Alonso, presidente de la Barra y Colegio de Abogados de esta frontera, luego del asesinato.

“Lógicamente que eso conlleva algún riesgo, porque hablamos de asuntos que son meramente criminales, en la materia penal, y en las condiciones en las que actualmente vive nuestra sociedad implica un riesgo muy grande para el abogado litigante”, agregó el entrevistado. 

Almanza es el séptimo abogado asesinado en esta frontera desde junio de 2019, de acuerdo con los archivos periodísticos. En éstos, se han registrado también los crímenes cometidos contra Rogelio Martínez, en su domicilio del fraccionamiento La Raza; Luis Alejandro Puentes González, en el estacionamiento de un centro comercial; Ernesto Martínez Ortega, desaparecido y luego localizado en una fosa clandestina; Mario Azael Zamora, encontrado con señales de tortura en el periférico Camino Real; Marco Iván Gloria, también asesinado en el exterior de un centro comercial, y Rolando Valerio Magdaleno, en el estacionamiento del Parque Xtremo. 

“El riesgo es latente; el año pasado fallecieron en forma violenta cerca de cinco abogados en diversas circunstancias, desconocemos si en todos por motivo de su trabajo, pero es un riesgo diario, latente, y somos un grupo que estamos en riesgo por la actividad que realizamos”, dijo Antonio Navarro, vicepresidente de la Asociación de Abogados Penalistas de Ciudad Juárez. 

“El reto es luchar porque los delitos no queden impunes, que se haga justicia y seguir trabajando bajo estas circunstancias de violencia y miedo, pero como es nuestra profesión tenemos que seguir realizándola. El reto es solicitar que se haga justicia para nuestros compañeros caídos en el desempeño de su trabajo”, agregó José Armando Alonso.