El domingo 4 de julio, después de asesinar a José Ángel Romano – conductor de la plataforma DiDi – los homicidas se llevaron el auto robado a una fiesta en la que estuvieron ingiriendo bebidas alcohólicas, según confesaron ante el juez.

Días antes, habían privado de la vida a otro joven chihuahuense, Diego Otamendi, también chofer de la plataforma que presta servicio de traslado a particulares.

Los responsables de ambos crímenes, Bryan González Carmona y José Miguel Torres Gardea, ambos de 19 años, admitieron en juicio abreviado haber cometido los asesinatos que habrían tenido como móvil el robo de vehículos para ser vendidos por “encargo” a grupos criminales de la región de Nonoava, de donde son originarios.

La víctima José Ángel Romano - de 18 años, casado y padre de un pequeño de poco más de un año – complementaba sus ingresos trabajando como chofer en sus horas libres. Ese día conducía auto Fiat que captó la atención de los criminales.

Durante la audiencia se reveló que José Ángel se negó a llevarlos al sitio donde pedía ser trasladados, probablemente por temor.

Los delincuentes lo obligaron a conducir y más adelante lo asesinaron. Abandonaron su cuerpo en una tapia de la colonia Los Llanos, y se marcharon a bordo del auto para dirigirse a una fiesta.

Días después de cometido el crimen los policías estatales localizaron el Fiat de color blanco en Nonoava, mismo que sufrió una avería en una llanta y fue abandonado cerca de una iglesia.

Cuando la Juez de Control le preguntó a los acusados si comprendían los delitos por los que se les juzgaba, ambos se limitaron a decir que “Sí”.

Bryan González Carmona y José Miguel Torres Gardea, fueron condenados a 24.5 años de prisión por lo homicidios de José Ángel y Diego Otamendi.