Pevek, Rusia— Un puerto reformado. Una nueva y espectacular planta para generar electricidad. Carreteras repavimentadas. Y sobró dinero para reparar la biblioteca y poner una nueva explanada a lo largo de la costa del Océano Ártico.


A nivel mundial, el calentamiento del clima es un desastre progresivo, que amenaza vidas y medios de vida con inundaciones, incendios y sequías, y requiere un gran esfuerzo y gasto para combatirlo.


Pero en Pevek, una pequeña ciudad portuaria en el Océano Ártico en el extremo norte de Rusia, que aprovecha el auge del transporte marítimo en el Ártico, el clima cálido se ve como una bonanza apenas mitigada.

"Yo lo llamaría un renacimiento", dijo Valentina Khristoforova, curadora de un museo de historia local. "Estamos en una nueva era".


Si bien los gobiernos de todo el mundo pueden estar corriendo para evitar los efectos potencialmente catastróficos del cambio climático, la economía del calentamiento global se está desarrollando de manera diferente en Rusia.


La tierra cultivable se está expandiendo, y los agricultores plantan maíz en partes de Siberia donde nunca antes había crecido. Las facturas de calefacción en invierno están disminuyendo y los pescadores rusos han encontrado una modesta captura de abadejo en las áreas descongeladas del Océano Ártico cerca de Alaska.


En ningún lugar las perspectivas parecen más prometedoras que en el extremo norte de Rusia, donde el rápido aumento de las temperaturas ha abierto un abanico de nuevas posibilidades, como los proyectos de minería y energía. Quizás el más profundo de ellos es la perspectiva, ya para el próximo año, de un transporte marítimo ártico durante todo el año con buques portacontenedores especialmente diseñados que ofrecen una alternativa al Canal de Suez.


La política del Kremlin hacia el cambio climático es contradictoria. No es un tema importante en la política interna. Pero siempre consciente de la imagen global de Rusia, el presidente Vladimir V. Putin prometió recientemente por primera vez que Rusia, el cuarto mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo y un prodigioso productor de combustibles fósiles, se convertiría en carbono neutral para 2060.


Afortunadamente para Pevek y otros puestos avanzados del Extremo Norte, en la práctica, el enfoque ruso parece reducirse a esto: si bien el cambio climático puede ser una enorme amenaza para el futuro, ¿por qué no aprovechar las oportunidades comerciales que ofrece en el presente?