El asesinato de dos sacerdotes y un civil dejo ver una vez más la estrategia fallida de las autoridades en contra del crimen organizado que controla la mayor parte de la región.

De todos es bien sabido que Noriel Portillo “El Chueco”, del Cártel de Sinaloa, controla y hace lo que quiere en la región de Urique Chihuahua sin que nadie le haga frente.

Esta persona ya ha sido señalada en muchas ocasiones por diversos asesinatos o acontecimientos de violencia de alto impacto, tal como el asesinato del estadounidense Patrick Braxton Andrew.

De acuerdo con el Sacerdote Jesuita El Pato Avila, los dos sacerdotes fueron asesinados en un arranque de ira del líder criminal de Urique.

De acuerdo con el padre Pato, El Chueco andaba borracho y drogado, fuera de si, sacó el arma y mató a los dos sacerdotes y a un laico por prestarle auxilio espiritual a un moribundo.

Noriel perseguía a un hombre para acribillarle pero éste se refugió en el templo.

 Las balas le alcanzaron y en la agonía fue atendido por los presbíteros.

 Eso enloqueció a El Chueco y los mató a pesar de conocerles.

Un tercer sacerdote al que perdonó la vida le rogó para que le dejara los cuerpos pero El Chueco los echó en la caja de su troca y emprendió la huida.

Hasta el momento y pese a muchas cosas la autoridad se ha visto rebasada y lo operativos son nulos en la zona.